NADIE TIENE DERECHO A SER FELIZ A SOLAS
Raoul Follereau nace en Francia en 1903, ha publicado 44 libros o folletos, poemas, relatos, armas todas al servicio de un ideal, durante 50 años luchó contra el egoísmo, la ignorancia y la cobardía, las más conocidas son “la hora de los pobres”, “la batalla de la lepra”, “un día de guerra para la paz” : ... a la tragedia de las horas que hemos vivido, se suma hoy, para todos los que piensan y aman, la obsesionante visión del cortejo cruel que sigue a toda guerra y prolonga sus funestos efectos. Miseria, ruina y decadencia, dichas truncadas, esperanzas marchitas… ¿quién es ahora capaz de reconstruir, de aliviar, de amar?..... Si se consagrara a la paz sencilla, a la tranquila felicidad de todos, una parte pequeñísima de la sangre, del genio, del esfuerzo y del oro que los hombres han despilfarrado en matarse y destruirse mutuamente, se daría un gran paso en el camino de la redención humana”.
La hora de los pobres nace con la intención de que cada ser humano consagre una hora de su salario al año para el alivio de los que sufren.
En 1952 dirigió una petición a la ONU solicitando la elaboración del estatuto internacional de los leprosos, en 1954 la ONU lo aprobó.
Tres millones de jóvenes forman hoy, en todo el mundo, la Fraternidad de Raoul Follereau.
Primeras poesías de 1920(El libro del Amor): … esperar es poca cosa, vivir no es nada, hay que amar. Porque amar es orar: el amor es un bautismo.
A mi felicidad sólo le falta una cosa: verla extendida a toda la tierra. Vivir es ayudar a vivir.
No digáis yo hablando de vosotros y ellos hablando de los demás: decid nosotros.
El único medio de asegurar la propia dicha es buscar sólo a los demás.
(Dios es Amor. 1923): ... El corazón es la llave del cielo. Es la gran fuerza del universo. La única fuerza invencible y creadora.
Amémonos: eso es todo. Es el secreto de la felicidad, de la única felicidad que merece ser disfrutada!
(Hacia el ideal. 1924): … Hay que tener en el corazón una fuerza admirable cuando se está seguro del bien que se hace. La victoria fue siempre para quien jamás dudó. No se hace ilusiones sobre la dureza de los combates que habrá de sostener…. La lucha no es nunca demasiado fuerte… el sueño no es nunca demasiado grande… porque la más suave y noble recompensa, cuando ha de luchar uno solo contra ciento, es descubrir en el fondo de nuestro corazón roto estas palabras que en letras de oro grabó la conciencia: YO NUNCA TE DESPRECIÉ….
(Por los caminos de la Caridad. 1947): … ¿Por qué no hacer de mi vida, de todos los días de mi vida, una sola obra de amor? Toda alma ganada para la Caridad está ya en el camino de Dios…
Otras obras: La caridad salvará al mundo 1948; llamamiento 1950; Si Cristo mañana 1954 (nadie tiene derecho a ser feliz a solas); Discurso sobre la Caridad 1955 (la Caridad es la proyección del rostro de Cristo sobre el rostro del pobre, del que sufre, del perseguido…); Hombres como los demás 1956; Treinta veces la vuelta al mundo 1961; Una batalla no como las demás 1964; La única verdad es amarse 1966 (el primer signo de amor es la justicia, el fruto de la justicia es la paz….);